Blog

Entrevista con Gabriel: Ley prohibiendo el castigo físico y anhelos de cambiar las cosas

Publicado 20 de julio de 2016 – por Gabriel Herrera Céspedes

El 10 de diciembre de 2015, Perú pasó a ser el noveno país de América Latina en contar con una ley contra toda forma de castigo físico y humillante hacia la infancia. La ley fue aprobada en el Parlamento con 74 votos a favor, 1 en contra y 2 abstenciones. Este logro marca la culminación de la campaña desarrollada desde 2007 por el Instituto para la Formación de Adolescentes y Niños Trabajadores (INFANT), apoyada por la Fundación Bernard van Leer, junto con otras organizaciones. Los niños y adolescentes de INFANT desempeñaron un papel clave de liderazgo a lo largo de la campaña. En esta entrevista, Gabriel Herrera Céspedes, un niño de 12 años que hace campaña con INFANT, nos cuenta sobre su papel desempeñado en la aprobación de la ley, los próximos retos y sus sueños de futuro.

¿Cómo te llamas?
Gabriel: Gabriel Herrera Céspedes

¿Dónde vives?
Gabriel: En San Juan de Lurigancho, un distrito de Lima.

¿Cuántos años tienes? ¿Desde cuándo formas parte de INFANT y por qué?
Gabriel: Tengo 12 años. Llegué a INFANT gracias al Consejo Consultivo de Niños, Niñas y Adolescentes (CONNA). Desde el año 2014 empecé a asistir a las reuniones de INFANT y me acoplé al grupo porque me gustaba la forma de trabajo de la institución y su perspectiva sobre la niñez y cómo podemos promover un cambio a través de nuestras acciones.

¿Nos puedes contar brevemente qué es INFANT y cuál es su misión?
Gabriel: INFANT es el Instituto de Formación para Adolescentes y Niños Trabajadores. Su misión es que nosotros, los niños y las niñas, podamos fortalecer nuestras cualidades y sepamos cuáles son nuestros derechos y cómo hacerlos respetar.

¿Qué tipo de campañas y actividades habéis realizado para que la ley fuera aprobada?
Gabriel: Entre las actividades en las que he participado dentro de la campaña «Infancia sin Castigo, Infancia sin Violencia», están las visitas al Congreso de la República para entrevistar a los congresistas e informarles sobre la ley contra el castigo físico y humillante para que tomaran conciencia de que son muchos los niños que son castigados dentro de nuestro Perú.
Ellos no sabían cuál era nuestra misión, ni que nosotros queríamos que se aprobase una ley contra el castigo físico. Por eso, como integrantes del Colectivo de Niños, Niñas y Adolescentes Unidos por una Infancia sin Violencia (CONNAUPI), estuvimos en el Congreso día tras día para hablar con los congresistas; prácticamente parecíamos trabajadores de este. Algunas veces salíamos derrotados creyendo que no se iba a aprobar la ley, hasta que finalmente lo conseguimos.

También he participado en una acción denominada «Un Abrazo por la Infancia» y en la difusión de la campaña «Infancia sin Castigo, Infancia sin Violencia» a través de las redes sociales, y en entrevistas en medios de comunicación para concienciar a la población de la importancia de la ley contra el castigo físico y humillante a los niños.

¿Por qué es tan importante que la ley haya sido aprobada?
Gabriel: Creo que es un paso importante para mejorar como país porque se le debe dar prioridad a la niñez. Por ejemplo, en los debates electorales no se habla de los niños como uno de los temas principales. Muchas veces, en el Perú no se tiene en cuenta nuestra voz, por eso es importante que esta ley haya sido aprobada, porque finalmente todos los niños del Perú se verán beneficiados. Ahora nos queda luchar para que esta ley sea puesta en práctica.

En mi caso, no puedo decir que fui castigado físicamente, pero sí he recibido un grito o al menos un manotazo y eso no es justificable. Mis papás ahora se han dado cuenta de que se puede educar de otra manera, que mi hermano y yo no merecemos ser castigados física ni humillantemente porque eso nos va a llevar a tener traumas y a seguir con la cadena de violencia. Mis papás lo han entendido y eso me alegra porque ellos ahora saben verdaderamente cómo nos pueden enseñar y conversamos sobre cómo queremos ser protegidos.

¿Qué hiciste cuando supiste que la ley había sido aprobada? ¿Cómo lo celebraste?
Gabriel: Recuerdo que me llamaron por teléfono a mi casa cuando acababa de regresar del colegio. Me dijeron: «La ley se aprobó», y en cuanto escuché eso encendí mi computadora y vi que todo el día habían estado posteando en redes sobre el debate. Vi todos los posts de INFANT y los compartí. Yo estaba muy emocionado, mis papás me felicitaron y dijeron que era un gran triunfo para nosotros y el equipo de INFANT porque habíamos luchado bastante para que esta ley fuese aprobada. Con mis amigos de CONNAUPI realizamos una reunión para celebrarlo. Nos sentimos muy alegres, pero también fue un momento de reflexión para pensar en los errores cometidos y sacar las enseñanzas obtenidas con nuestra lucha.

¿En qué actividades has estado involucrado y de cuál te sientes más orgulloso?
Gabriel: Además del «Abrazo por la Infancia», he participado en la consulta y el foro del Banco Mundial donde compartimos nuestras propuestas sobre cómo queríamos que nuestros derechos fuesen tenidos en cuenta en los proyectos de inversión. Como ya he mencionado, también participé en entrevistas en el Congreso, en los medios de comunicación y este año en la campaña «Mi Voto Es» con motivo de las elecciones presidenciales acá en Perú.

Siento mucho orgullo por el «Abrazo por la Infancia» porque me dejó un gran mensaje, no solo a mí, sino también a mi familia, amigos y también a los chicos de la organización. El “Abrazo” fue una experiencia inolvidable, ahí nos dimos cuenta del esfuerzo de INFANT. Nosotros cumplimos nuestras funciones y ayudamos a que todo saliera muy bien. Lo que más me emocionó fue cuando se formó el “Abrazo”. Nos habían contado que en ocasiones anteriores no se había podido hacer un abrazo circular en la plaza de Armas de Lima y el hecho de que el año pasado se haya logrado con la mayor cantidad de gente abrazándose, aunque fuesen desconocidos, fue épico. Era la primera vez que yo participaba en un evento tan grande. Parecíamos locos tratando de abrazar a la gente, hablábamos todo tipo de idiomas a los extranjeros para que se unieran. A las personas que estaban viniendo a la plaza y nos miraban desconcertados, nosotros les agarrábamos de la mano y les decíamos: “Señores, abrácense”.

Ya en casa conversamos con mis papás sobre cómo mejorar las formas de corrección sin necesidad de golpes. Ellos creen que la campaña «Infancia sin Castigo, Infancia sin Violencia» fue importante para mejorar la sociedad porque, mediante la información que se le brinda a las personas, estas pueden reflexionar y contribuir a un cambio positivo.

Y ahora que la ley ha sido aprobada, ¿qué cosas pendientes hay por hacer para garantizar su cumplimiento?
Gabriel: Cuando se aprobó la ley, en CONNAUPI reflexionamos sobre que, si bien conseguimos algo que perseguíamos por años, nuestro objetivo ahora es saber cómo aplicarla. Cómo hacer entender a las personas que la corrección mediante el castigo físico y humillante no es la forma correcta y que en lugar de eso tenemos como herramientas el diálogo y la negociación para educar a los niños. No tenemos que golpear o maltratar a una persona para que esta persona pueda ser alguien de bien y profesional más adelante.

Y como organizaciones de niños, el reto más grande que nos hemos planteado ahora es: desde nuestras casas, barrios y distritos hacer que la gente entienda que el castigo ya no debe usarse y que el tiempo para esto ya acabó. Nosotros vamos a luchar para que las personas sepan que existe una ley, lucharemos para que los niños conozcan sus derechos y sobre todo para que sepan que 2015 fue un año histórico porque se aprobó la ley contra el castigo físico y humillante, una ley muy importante para defender nuestros derechos.

¿Cuál es tu sueño para el futuro?
Gabriel: Mi sueño es ser presidente del Perú. Quiero ser un presidente que se preocupe por la niñez, que tenga visión integral, que no solo se centre en la economía, sino en cómo mantener a las personas unidas, cómo dar una buena educación a sus niños y trabajar para que la violencia en todas sus expresiones disminuya.
Un presidente debería tener en cuenta esto para luchar y plantearse como objetivo mejorar nuestro país. Finalmente todas las personas comienzan siendo niños, y desde niños es que nos formamos y queremos una formación para ser grandes adultos.

Estas son cosas importantes que un presidente debe tener en cuenta para mejorar nuestro país.

También me gustaría ser psicólogo y trabajar acá en mi país porque veo muchas deficiencias y puedo contribuir a corregirlas. Puedo ayudar a través del trabajo en comunidad a motivar a la gente a trabajar unida, ayudar a los niños dentro de sus hogares, etc. No es necesario viajar al extranjero a laborar.

¿Cuál es tu hobby?
Gabriel: Me gusta leer. Creo que la lectura es una fuente importante para mantenerse informado, ya que puedes informarte de la realidad de tu país y sobre tus derechos.

¿Qué dicen tus padres sobre tu papel de niño organizado?
Gabriel: Las primeras veces que iba a INFANT, mi papá pensaba: “Ay, niños… van a tratar de cambiar el mundo, cuando el mundo es un círculo”, pero yo le decía: “Vamos a ver qué pasa más adelante y verás que nosotros, los niños, podemos cambiar las cosas”. Ahora, con la aprobación de la ley, él sí cree que un conjunto de personas con metas puede lograr algo si se decide, si lucha y si hay un grupo de personas que los apoya.

Además debo decir que mis papás están orgullosos de mí y me lo dicen todos los días. Ellos me han ayudado bastante. Sin su apoyo no hubiera podido cumplir las metas junto a las organizaciones. Me dicen que es importante que nosotros los niños sepamos de política y derechos humanos y si no entendemos algo debemos pedirles a nuestros padres que nos lo expliquen.

Desde que tenía 8 años, comenzó a gustarme el opinar y expresarme, pero no creí llegar a tener tanto tema de conversación y conocer tanto de mi sociedad. Al inicio tenía un poco de miedo para hablar, pero desde mi colegio empecé a hacer acciones, por ejemplo como alcalde escolar, luego llegué al CONNA y esto me emociona bastante a mí y a mis papás.