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Cómo decidió el equipo de Urban95 de Bogotá dónde probar las actividades

Publicado 17 de septiembre de 2017 – por Juan David Villamarin Garcia

¿En qué zona de Bogotá deberíamos implantar la fase piloto de Urban95? Durante cuatro meses nos dedicamos a recopilar y analizar datos para elegir primero una zona de la ciudad, después un punto central de dicha zona y, por último, una serie de calles en torno a dicho punto. A continuación contamos cómo lo hicimos.

En primer lugar, creamos un mapa de la ciudad para visualizar los «puntos calientes» donde los niños pequeños afrontan las mayores dificultades. En esta fase, usamos diez indicadores para los cuales contábamos con datos públicos desglosados por zonas de la ciudad: niños en situación de pobreza y de pobreza extrema; proporción de menores de 5 años atendidos por los servicios sociales; tasa de niños de entre 3 y 4 años matriculados en centros de educación infantil; índice de malnutrición crónica, mortalidad y vacunación entre los menores de 5 años; tasa de madres adolescentes; violencia doméstica; y densidad demográfica.

Como se aprecia en el mapa, Ciudad Bolívar resultó ser el distrito con mayores desafíos.

A continuación, creamos un mapa con las intervenciones oficiales en curso y las programadas para el futuro, pues pensábamos que las oportunidades para marcar realmente la diferencia serían mayores si sumábamos nuestras fuerzas a dichas intervenciones.

Este mapa muestra solo parte de la realidad, pues una de las intervenciones en curso destacaba especialmente por la excepcional oportunidad que ofrecía: la construcción de Transmicable, un teleférico que reducirá drásticamente el tiempo del trayecto entre la parte alta del distrito de Ciudad Bolívar y El Tunal, la principal estación de autobuses de tránsito rápido. Junto con nuestros colaboradores de la sociedad civil y el sector público, llegamos a la conclusión de que el proyecto Urban95 podría beneficiarse de la sensación de cambio que generarían las obras en Ciudad Bolívar.

A continuación, convenía acotar aún más la intervención centrándonos en las comunidades de Ciudad Bolívar más afectadas por la construcción, es decir, las situadas justo en torno a las estaciones y los pilares. Pero ¿cómo elegir? De nuevo, utilizamos datos públicos para crear mapas que ilustraran las necesidades existentes.

Las autoridades del distrito nos proporcionaron información sobre las denuncias de delitos por unidad familiar y sobre la proporción de espacio público (m2) con relación al volumen construido (m3). Al trazar en los mapas la ruta del teleférico (los puntos verdes representan los pilares), descubrimos cuáles eran las zonas circundantes en las que una seguridad relativamente baja se sumaba a la falta de espacio público.

Este mapa nos llevó a identificar cuatro posibles zonas. Era el momento de pasar de analizar los datos a estudiar la situación sobre el terreno con nuestros propios ojos. Con la colaboración de varias oficinas del distrito de Bogotá, organizamos visitas a dichas áreas para encontrar lugares como centros de educación infantil, escuelas y espacios públicos con potencial para la fase piloto del proyecto Urban95.

Después de este trabajo de campo, el equipo decidió centrarse en el área de San Francisco, situada en el medio de la ruta del teleférico. A continuación, teníamos que acotar aún más la zona de intervención, decidir su amplitud y las calles que abarcaría.

Ya sabíamos cuál tenía que ser nuestro punto central en San Francisco: los pilares del teleférico (otras ciudades interesadas en adoptar un sistema similar podrían elegir una escuela, un centro de educación infantil o un parque como punto central). En primer lugar, trazamos círculos en el mapa en torno al pilar (con un radio de 100, 150, 200, 350 y 500 metros) y contamos los servicios situados dentro de las zonas acotadas.

El equipo del proyecto decidió trabajar en un radio de 200 metros, donde había una cantidad de servicios significativa pero manejable: dos centros de educación infantil, dos escuelas de enseñanza primaria y secundaria, y cinco espacios públicos que se podrían utilizar, todos situados en la Acacia y San Luis Colmena, dos barrios de San Francisco.

Para la última fase, volvimos a visitar las calles cercanas a ese radio de 200 metros para decidir exactamente qué manzanas incluir y cuáles no. Para ello, el equipo se basó en la observación del modo en que las calles se relacionaban con la zona y en datos demográficos sobre aspectos como la cantidad de menores de 5 años que viven en cada calle.

Una vez definida la zona de la fase piloto del proyecto, nos centramos en realizar una encuesta para obtener más información sobre las familias residentes. En agosto empezamos a recopilar datos de unas 400 familias para trabajar sobre una base más sólida y mejorar el diseño de las intervenciones.


Autor: Juan David Villamarín García
Juan David es politólogo y se ha especializado en estudios de políticas públicas en la Universidad Nacional de Colombia. Tiene un posgrado en Gestión de Proyectos de Desarrollo y casi 10 años de experiencia en proyectos sociales y de desarrollo, durante los cuales ha trabajado codo con codo con las comunidades y los gobiernos locales en zonas de conflicto y en ciudades de todo tipo para implantar iniciativas centradas en superar las barreras sociales y mejorar la formulación y adopción de políticas públicas desde el punto de vista de la participación.

Ahora trabaja para la Secretaría de Integración Social como responsable del proyecto «Crezco con mi barrio» de Urban95. Se ocupa principalmente de las relaciones con las distintas oficinas que participan en el proyecto, las organizaciones que proporcionan asesoramiento y los donantes. También se encarga de la relación con la comunidad que se beneficia del proyecto y con las agencias de representación política local, además de gestionar la asistencia y los recursos que proporciona la ciudad junto con los que aporta la Fundación Bernard Van Leer.