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Por un cuidado cariñoso y sensible que permita prosperar a todos los niños: presentación de Espacio para la Infancia 2018

Publicado 28 de junio de 2018 – por Joan Lombardi

Con el último número de Espacio para la Infancia, que se publica esta semana, subrayamos la importancia del cuidado cariñoso y sensible y hacemos un llamamiento para que los líderes de todo el mundo garanticen que los niños pequeños sobrevivan y prosperen. El Marco para el cuidado cariñoso y simple, lanzado recientemente en la asamblea de la Organización Mundial de la Salud, nos recuerda que para prosperar los niños pequeños necesitan atención receptiva, buena salud, nutrición adecuada, protección y seguridad, y oportunidades para el aprendizaje temprano. Solo así crecerán de forma saludable y será más fácil que desarrollen plenamente su potencial.

Veinte años después del primer número de Early Childhood Matters, publicado en 1998, se ha avanzado mucho en el reconocimiento de la importancia que tiene el periodo que va desde la gestación hasta el comienzo de la edad escolar. Hoy tenemos más claro que nunca que esos primeros años constituyen la base del aprendizaje, el comportamiento y la salud para el resto de la vida. Los artículos que publicamos en el número de este año reflejan este aumento de la concienciación: cada vez se habla más de esta cuestión tanto en la sociedad civil como entre los líderes públicos, proliferan las iniciativas para ampliar la escala de los servicios de ayuda a las familias y los niños pequeños, y se suceden las innovaciones en este ámbito. En definitiva, estamos en un momento de cambios revolucionarios en todo el mundo que, en su conjunto, forman una red de apoyo a la primera infancia.

Aunque vemos los avances logrados en 2018, tenemos que pensar en el futuro y concentrarnos en la necesidad de aumentar drásticamente los recursos, concienciar a la opinión pública y mejorar la eficacia de los programas. Al mismo tiempo, no podemos perder de vista los efectos que tienen en los niños pequeños y las familias los rápidos cambios que se están produciendo en el mundo y que generan pobreza, conflictos, contaminación, emigración, separaciones familiares y otros muchos problemas. Nuestros futuros éxitos dependerán de cómo afrontemos estos desafíos y del modo en que ayudemos a quienes cuidan a los niños pequeños, como padres, abuelos, tíos y profesionales que trabajan a diario con la primera infancia. Si queremos garantizar que los niños disfruten de una atención receptiva, tenemos que ayudar a los adultos de su entorno.

Este año quisiéramos que nuestros lectores aprovecharan los artículos de Espacio para la Infancia para compartir ideas, fomentar que se tomen medidas, animar a más gente a sumarse a este movimiento en auge y renovar su compromiso de dar voz a los niños pequeños y las familias, en especial los más vulnerables. Para ello, facilitamos una breve lista de ideas sobre cómo dar a conocer la revista, sobre todo entre quienes trabajan con la primera infancia o se están formando para ello y quienes abogan por la mejora de las políticas y la financiación.

La semana pasada, durante mi paseo matutino, vi a varios padres con niños pequeños: algunos disfrutando en el parque, otros haciendo la compra y otros corriendo para coger el autobús con sus cochecitos. Cuando observo este mundo cotidiano, siempre me sorprende constatar lo importante que es esta fase de la vida, no solo para el futuro sino también en el presente. Me detengo a pensar en el modo en que se producen estas interacciones diarias entre los niños pequeños y sus familias en distintos lugares del mundo: desde pequeñas comunidades hasta grandes ciudades, en zonas inmersas en conflictos o en los lugares más tranquilos, una mañana cualquiera después de la lluvia.

Nos toca a nosotros, a todos y cada uno de nosotros, seguir defendiendo a los niños y garantizar que se trate a las familias de forma justa para demostrar que de verdad en este mundo hay «espacio para la infancia».

Foto: Vanessa Touzard/Fundación Bernard van Leer