Implantación a gran escala de los servicios de visitas a domicilio en Brasil

A finales de 2017, como parte del programa nacional brasileño Criança Feliz se había visitado a domicilio a 167 454 niños y 22 946 embarazadas,, y 2547 de los 5570 municipios del país (en torno al 45%) se habían sumado a la iniciativa. Criança Feliz, fruto de la colaboración entre el Ministerio de Desarrollo Social y la Fundación Bernard van Leer, se basa en nuestra experiencia con los proyectos de visitas a domicilio en el país. Se espera que se beneficien del programa más de 3 millones de niños de aquí al año 2020, lo cual lo convierte en una de las iniciativas de este tipo de mayor alcance en todo el mundo.

Se requiere la implicación de los gobiernos locales para apoyar a los padres

En Brasil no resulta fácil implantar programas de visitas a domicilio a gran escala. Debido a la estructura administrativa del país, los gobernadores estatales y los alcaldes tienen una amplia capacidad de decisión, con lo que cada estado o municipio que quiera ofrecer los servicios de visitas a domicilio tiene que adaptar el modelo a su situación financiera, geográfica e institucional. Las dificultades varían en gran medida entre las zonas rurales, urbanas y semiurbanas.

La Fundación ha sacado conclusiones muy importantes durante los años en que ha colaborado con United Way en proyectos de visitas a domicilio en la cuenca del Amazonas, una zona caracterizada por su complicada logística, sus altos niveles de pobreza y su gran diversidad cultural. En concreto, estas experiencias han dejado claro que es posible formar a los trabajadores sanitarios de la comunidad, cuya función principal es prevenir enfermedades como la malaria, para que orienten a los padres en aspectos como la nutrición, el aprendizaje temprano y el registro de los nacimientos.

La ambición de llegar a millones de niños de todo Brasil

En torno a la mitad de las familias brasileñas cumplen los requisitos para beneficiarse del programa Criança Feliz, por las condiciones de vulnerabilidad social en que viven. Así, tendrán derecho a recibir visitas a domicilio, que serán semanales durante los primeros mil días de vida del niño (contados desde antes del nacimiento), para luego continuar con menor frecuencia hasta que el pequeño cumpla 4 años y acceda a la enseñanza preescolar. El método de las visitas se basa en el programa Atención al desarrollo del niño de UNICEF/OMS.

En palabras de Osmar Terra, ex médico que lideró el Frente Parlamentario para la Primera Infancia antes de ser ministro de Desarrollo Social:

«Cuanto más cale la idea de lo cruciales que resultan los primeros años de vida de un niño, más apoyo recibirá el programa y mayor será su impacto. No hay ningún programa social que supere a este en cuanto a la relación costes-beneficios. Se trata de una inversión a largo plazo que cambiará el futuro de las familias al ofrecerles una forma de salir de la violencia y la pobreza».