Sobre la Fundación

Quiénes somos

En la Fundación Bernard van Leer, estamos convencidos de que garantizar que los niños empiecen sus vidas con buen pie no solo es algo justo, sino que también constituye la mejor forma de construir sociedades sanas, prósperas y creativas.

Somos una fundación privada que procura desarrollar y compartir conocimientos sobre lo que funciona en el ámbito del desarrollo de la primera infancia. Brindamos ayuda económica y conocimientos a nuestras contrapartes de los gobiernos, la sociedad civil y el mundo empresarial con el objetivo de que prueben servicios eficaces para los niños pequeños y sus familias y posteriormente amplíen su escala.

Durante los últimos 50 años, hemos invertido más de 500 millones de dólares y hemos trabajado en todas las zonas del mundo. Nuestra colaboración ha servido para dar forma a políticas públicas en más de 25 países, para aplicar innovaciones en la prestación de servicios y la formación de numerosos gobiernos y organizaciones no gubernamentales, y para generar ideas revolucionarias que han cambiado la mentalidad de distintas partes implicadas (desde los padres hasta los responsables de las políticas) en cuanto a los primeros años de vida de los niños.

Historia

Bernard van Leer era un empresario que fundó una compañía de envases de talla mundial. Tras observar los estragos provocados por la Segunda Guerra Mundial, Bernard decidió invertir en mejorar la sociedad y en 1949 creó la Fundación para llevar a cabo una amplia gama de actividades filantrópicas. Cuando Bernard falleció en 1958, su hijo Oscar tomó las riendas de la empresa de envases y de la Fundación.

¿Por qué invertir en el desarrollo de la primera infancia?

Oscar, el hijo de Bernard van Leer, decidió centrar el trabajo de la Fundación en los niños pequeños a mediados de los años sesenta. Actuaba inspirado por la idea de que se puede transformar por completo el futuro de una persona con solo hacer pequeños cambios en las primeras fases de su vida. Como hombre de negocios, estaba convencido de que invertir en los niños pequeños era una propuesta de valor convincente, capaz de mejorar el estado del mundo.

Desde entonces, en el ámbito de la sanidad pública, la neurociencia y la economía cada vez ha quedado más demostrado que invertir en el desarrollo de la primera infancia contribuye a mejorar la salud, los ingresos y la capacidad de aprender y trabajar en equipo durante la edad adulta. Este tipo de inversiones sientan unas bases cruciales, puesto que:

  • garantizan que las embarazadas y los niños pequeños tengan acceso a una nutrición y servicio sanitario adecuados;
  • protegen a los niños pequeños frente al abandono y la violencia por parte de la familia o la comunidad;
  • ofrecen a los pequeños amplias oportunidades de estimulación, cuidados y aprendizaje tempranos.

A pesar de las pruebas de peso con que contamos y de la existencia de modelos eficaces de prestación de servicios, según los cálculos de la revista de salud pública global The Lancet, hay 250 millones de niños menores de cinco años que no reciben los cuidados que necesitan para desarrollar plenamente su potencial.

Nuestra estrategia para el periodo 2016-2020: ampliar la escala

Después de invertir en el desarrollo de la primera infancia durante cinco décadas, la Fundación Bernard van Leer inicia una nueva fase en la que el principal reto podría estar en ampliar la escala. Ahora que numerosas ideas orientadas a mejorar la salud, la nutrición, la protección y el aprendizaje de los más pequeños ya han demostrado su eficacia en proyectos de escala reducida, ¿qué podemos hacer para que se beneficien cientos de miles o incluso millones de niños?

Trataremos de responder a esta pregunta con una estrategia consistente en forjar alianzas en tres ámbitos:

Nuestras inversiones durante este periodo se centrarán en una serie de países clave seleccionados para reflejar la diversidad global desde el punto de vista económico, cultural y geográfico: Brasil, India, Israel, Costa de Marfil, Países Bajos, Perú y Turquía. Además, hemos lanzado una iniciativa para ayudar a las familias sirias obligadas a emigrar a otros lugares de Oriente Medio y Europa.

También tenemos previsto forjar una pequeña cantidad de alianzas en otros lugares en los que detectemos oportunidades para aprender, compartir conocimientos y lograr cambios importantes a gran escala.

Datos sobre la Fundación Bernard van Leer

Creación
1949

Especialización en niños pequeños desde
1965

Misión
Mejorar las oportunidades de los niños de hasta 8 años que se crían en condiciones sociales y económicas desfavorables

Presupuesto operativo anual medio
19 millones de euros

Ubicación
Sede central en La Haya (Países Bajos), con miembros del equipo afincados en los países clave, en Londres y en Washington D. C.

Ingresos

En un principio, nuestros ingresos procedían de los beneficios de la empresa Royal Packaging Industries Van Leer N.V. Cuando esta se vendió en 1999, se utilizó lo recaudado para crear un fondo de dotación, gestionado por la Fundación Van Leer Group y del que proceden nuestros ingresos.

Consejo de administración

La responsabilidad fiduciaria de cumplir la visión y la misión de la Fundación, tal como se establece en los estatutos sociales, le corresponde al consejo de administración. En el marco de su función supervisora, el consejo nombra al director ejecutivo, evalúa su rendimiento, y aprueba las estrategias y los planes operativos y financieros anuales. El consejo se reúne al menos cuatro veces al año.

Actualmente está formado por ocho miembros. El consejo se ocupa de nombrar a sus propios miembros, los cuales permanecen en el cargo durante un máximo de tres mandatos de cuatro años. Los miembros del consejo de administración de la Fundación Bernard van Leer también pertenecen al de la Fundación Van Leer Group.

Director ejecutivo

Michael Feigelson (@mfeigelson1) lleva 15 años trabajando con los gobiernos, la sociedad civil y las empresas para mejorar las oportunidades de niños y jóvenes. Entró en la Fundación en 2007 como responsable de programas. Más tarde trabajó como gestor de programas, director de programas y director ejecutivo interino, para luego asumir su cargo actual.

Antes de entrar en la Fundación, ejerció diversas funciones: trabajó directamente con familias y niños sin hogar en tres países y fue analista empresarial en McKinsey & Co, donde se centraba en el sector farmacéutico y los medios de comunicación. Ha estudiado en las universidades de Wesleyan y Princeton, ha recibido una beca Thomas J. Watson y es miembro del Consejo de la Agenda Global sobre Comportamiento del Foro Económico Mundial. Y lo más importante: es padre de una preciosa niña que le recuerda cada día lo fundamental que es la primera infancia, con los desafíos y la alegría que la acompañan.

Lea la biografía completa de Michael Feigelson

Nuestro equipo

Equipo
39 personas

Nacionalidades representadas
Brasil, Ecuador, Francia, India, Israel, Países Bajos, Perú, Singapur, España, Tailandia, Turquía, Reino Unido, Estados Unidos y Venezuela.

Idiomas hablados
Nuestra lengua de trabajo común es el inglés, pero en nuestra oficina de La Haya también se habla a diario neerlandés y español. Otros idiomas que se utilizan en nuestro trabajo son el hebreo, el hindi, el francés, el chino mandarín, el portugués y el turco.

En esta página presentamos el equipo de la Fundación Bernard van Leer. Muchos trabajan en nuestra sede central de La Haya (Países Bajos), mientras que otros están afincados en los países en los que concentramos nuestra labor.

Ofertas de trabajo

Para consultar las vacantes que tenemos en la actualidad, visite nuestro sitio web en inglés.

Principios de buenas prácticas

Como la Fundación forma parte del EFC, secunda y respeta sus principios de buenas prácticas.

¿Tiene alguna duda?

Es posible que de vez en cuando surjan dudas sobre las subvenciones, el personal y las contrapartes de la Fundación. Si hay algo que le preocupe sobre la Fundación Bernard van Leer, su personal o alguna de sus contrapartes, póngase en contacto con Agnes Buis.

Su consulta se tratará de forma confidencial. Los asuntos jurídicos que surjan durante una investigación se podrán dar a conocer a las autoridades competentes de Holanda o a las autoridades locales del país afectado.